viernes, 20 de marzo de 2015

Capítulo XIV

Luego de la experiencia con Mano Negra, Chole abandonó Kongo Bongo para seguir su camino en Abuela Coca Como el  mismo dijera en su entrevista: "Recuerdo los primeros 10 minutos del show (de Mano Negra),  los cuales alcanzaron para detonar mi cerebro. De esa experiencia nace Abuela Coca."
En su lugar, entra en escena Andrés “El Pez” Martínez, en ese momento alumno de Gustavo Ogara.
Y también casi simultáneamente entró Marcel Curuchet en teclados.




Entonces la integración de Kongo Bongo a fines de 1992 era la siguiente:
Jorge Mendive- Batería
Andrés “El Pez” Martínez - Bajo
Gabriel Otero- Guitarra
Álvaro “Mono” Reyes- Guitarra
Marcel Curuchet- Teclado.
Álvaro “Apagón” Albino- Voz líder


Ya repuesto, Kongo Bongo se lanzó a realizar su segunda temporada en Punta del Este en verano de 1993.


Kongo Bongo en Ruta 66 en 1993. En la foto ya aparecen Andrés “El Pez” Martínez  y Marcel Curuchet.


















Una de las más importantes actuaciones de ese verano fue la actuación en un Pub Llamado Ruta 66, pero hubo más.

Durante 1993 Kongo Bongo realizó muchas actuaciones y estubo en varios programas de televisión,

De todas se destacan durante el año las actuaciones en La Factoría, Además de contar con una excelente amplificación, ser un local amplio, La Factoría, se caracterizó por ser una institución que pagaba el precio justo para esa época, y siempre lo hacía sin ningún tipo de problemas. Era una tranquilidad porque sabías que ahí si cobrabas. 

En 1993, sin ley del artista, era muy común que algunos pubs a la hora de pagar, siempre estaban cerca de incumplir, era "bravos". Te decían " Si está bien, pero tal músico se tomo dos cervezas así que las descontamos. Eran unas RATAS, se hacían los vivos. O directamente incumplían  y se acabó...


También durante 1993 se grabaron las pistas del tema "En la ruta", que aparecería luego en el prime CD de Kongo Bongo, "De la noche a la manhá", que saliera al mercado finalmente en 1994.


Sala Verdi


Para diciembre de 1993, Kongo Bongo realizó su tercer show personal en Sala Verdi. El primero fue en 1991, todavbía estaba Gustavo Casenave, que consiguó una cantidad de palntas enormes para decorar el escenario. Parecíamos estar tocando en medio de la selva. Para el mismo Chole, con papel de diario y pintura hizo un "vitró" detrás del escenario, que con las luces se calló para la segunda parte pero estaba muy real, y muy original.

El segundo, fue genial también . Llegamos al teatro y como se estaba representando una obra sobre campos de concentración nazis, había rodeando al escenario un cerco de alambre, genial, tocamos dentro de una jaula de alambre y alambre de púas.

Luego, en diciembre de 1993, hicimos un contrato para tocar en "Las olas y el Viento" en Punta del Este por todo enero. 
"Las olas y el Viento" pertenecía entre varios socios a Donald, un cantante argentino, muy pintoresco, del famoso Club del Clan de los años 70.


Las olas y el viento



El contrato consentía en tres actuaciones diarias, a las 13, 15 y 17 hs en una terraza que daba a la playa. A veces, nos suspendían la tercerea de ellas y nos pedían que tocáramos en su lugar en el restaurante nocturno. Era un trabajo agotador porque armábamos el escenario todos los días, lo desramábamos de tarde y si había que volver a tocar de noche, había que volver a armarlo.
Nos daban además una casa para vivir en Maldonado, y dos comidas diarias.  No sé por que razón no pudo venir Marcel Curuchet y en su lugar trajimos a un tecladista joven llamado Alejo.
La experiencia profesional  fue maravillosa. Para esa temporada habíamos preparado cinco listas de temas, todos encganchados, con la particularidad de que los últimos cuatro temas de cada lista eran iguales.
Al cuarto día la banda ya andaba como un reloj. subíamos al escenario, y para calentar hacíamos una improvisación reggae en el momento. Por ejemplo venía el Mono y decía. " //C/Dm// ok?". Y ahí arrancábamos a tocar un reggae. Álvaro inventaba una letra, y luego todos improvisábamos por turno, a la manera  de jam-sesion.
A vecse estábamos aburridos de una lista, y en el momento la cambiábamo,s y la enganchábamos. O con el Mono nos cambiábamos los solos:  yo hacía el solo de é, y él hacía el mío.En las tardes venían Gustavo Casenave, (que estaba tocando en Punta del Este con Carlos  Perciavale) y  Eddie porchile, gran saxofonista, y hacíamos zapadas. Tocábamos standars de jazz con ritmo de reggae. Era una experiencia genial. Éramos felices viviendo de y para la música.

Además convivíamos en Maldonado. 
Pero los dueños del boliche, no ganaban lo que querían, y el contrato se cortó el 11 de enero.  Hasta ahí habíamos hecho 33 toques.

Mi alejamiento físico

Cuando volvimos a Montevideo, tuve que abandonar Kongo Bongo por motivos de salud personal. Fue triste, pero no tuve más remedio.Lo que me queda es que ese verano viví la mejor experiencia como músico de toda mi vida. El alñejamiento fua físico. Nunca espiriotual.


Fin




Apéndice de los lectores



Trestimonio de Miguel Sarli, por el Sello Orfeo


En 1991 la escena musical montevideana estaba muy deprimida. Hacía poco tiempo que estaba trabajando en el departamento de producción del mítico  sello Orfeo y estábamos buscando algo diferente pero los presupuestos que se manejaban para artistas nuevos eran pauperrimos, por consiguiente era muy difícil producir nuevas bandas. 
Un día aparece Jorge Mendive en mi oficina en el viejo Palacio de la Música con un cassette que tenía dos temas de la banda para que los escuchara. Me encantó y rapidamente me puse a trabajar en el proyecto. El álbum estaba a medio hacer en el estudio de La Batuta y el grupo aceptó que financiáramos el resto de la grabación, el sello me dio el ok. enseguida ya que las condiciones eran favorables y de poco riesgo. 
Cuando Claudia Tancredi que era la diseñadora gráfica de Orfeo me mostró lo que había creado para la carátula del álbum, dije: es esto. Casenave, que luego participó del segundo trabajo discográfico de Metamorfosis (eternamente agradecidos por su talento y buena onda) y Mendive, le dieron el visto bueno al arte. 
El disco fue un éxito y personalmente lo considero de los mejores. Siempre me sentí orgulloso de este álbum. 




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