En este capítulo entrevistamos a Gustavo Casenave, cofundador de Kongo Bongo, y hoy músico de nivel internacional.
Graduado en Berklee School, maestro y compositor fue además nominado dos veces a los premios Latin
Grammy.
Fue
nombrado en 2014 artista Steinway
|
Gabriel- ¿Cómo llegaste a Kongo Bongo?
Gustavo- En
1987, yo ensayaba en una banda con Cuico Perazzo, el baterista de la Trotsky
Vengarán, donde hacíamos temas de Marley, Los Ramones y Queen (una real
ensalada!) aparte de algunos temas míos originales.
Ahí cantaba
el cuñado de Jorge Mendive (primer baterista y fundador del Kongo.) Me acuerdo
que yo había terminado cuarto de liceo, y durante el verano Jorge me contactó,
para ver si quería ser parte de una banda nueva de Reggae, y que ya
empezaríamos con un toque en Villa Biarritz.
(La actuación de Inauguración de Kongo Bongo, ya mencionada en
varios capítulos).
"Yo había terminado cuarto de liceo, y durante el verano Jorge me contactó, para ver si quería ser parte de una banda..."
|
Gabriel- Contame de los ensayos en los primeros tiempos...
Gustavo- Me
acuerdo del primer ensayo, en el estudio Elepé, que justo me quedaba a cuatro
cuadras de mi casa. Cuando llegué tuve
que esperar un poco para entrar a la sala porque habían otros ensayando, y me
quede dando vueltas. Encontré un piano en otro
cuarto y me puse a tocar la Patética de Beethoven. Ahí apareció el
Pájaro Ogara, que escuchó que alguien estaba tocando y nos presentamos. Después
conocí en el ensayo al Chole, a Marcelo Garciamartin, a “el demente” (o sea
vos), a Cacho, y al jefe de la tribu: Jorge Mendive. Si bien yo ya había tocado
un poco de reggae, estaba muy verde en el estilo, entonces los primeros ensayos
fueron un total aprendizaje para mí.
Gabriel- Y ¿cómo eran esas primeras experiencias?
Gustavo- La primera
actuación del Kongo Bongo fue ese toque en Villa Biarritz. Pero para mí fue
mucho más que un simple toque, ya que con 17 años, era la primera oportunidad
de salir a tocar con una banda con gente más grande que yo, y más experimentada
en toques en vivo.
Si bien había
tocado muchas veces en vivo, en conciertos de música clásica, piano solo en restaurants,
y con la banda “DeAtar” que hacíamos una fusión de jazz, y otras cosas; nunca había
estado en una banda con toques estables, y seguidos, en frente a públicos
grandes.
Fue ahí
donde realmente aprendí toda la movida de ser músico en Uruguay, desde las
pruebas de sonido, llevar los instrumentos, lograr que nos paguen, ensayos
rigurosos, y la constancia en la búsqueda de esa idea de tratar de ser músicos
profesionales.
"...y la constancia en la búsqueda de esa idea de tratar de ser músicos profesionales."
|
Gabriel- ¿Cómo fue el mítico toque en Antirrazias?
Gustavo-
¿El toque en Antirrazias en el campo? Ah! sí. Ese fue uno de esos que quedan
grabados en la memoria para siempre. Más allá de que me acuerdo de que todo se
atrasó ochenta mil horas, y nos quedamos a puro reggae esperando en el auto de
Jorge estacionado en el medio del campo a una cuadra del escenario. A la hora
de tocar, salimos guerreros al escenario, y fue una explosión. El público
cantando en coro, y vibrando con nuestra música. Fue realmente una conexión muy
especial, y espacial ese día.
Gabriel- ¿La primera grabación?
Gustavo- Nuevamente
para mí todo fue una experiencia, y aprendizaje, ya que había grabado pocas
veces en estudio. Me acuerdo especialmente, que me encantó que en el estudio La
Batuta, había un piano de cola, que pude grabar con piano de verdad, en vez del
teclado. Esto me dio otra libertad en lo que tocaba, por ejemplo en el tema
Nairobi Song, donde incluí una introducción más pianística, que salió a partir
del uso del piano de cola, que no la hacía con el teclado.
Pero lo que
más me acuerdo de esa primera grabación, fue la experiencia en sí, y lo
divertido que fue. Me acuerdo todos juntos en ronda grabando la percusión
arriba de los temas, y en especial de los “punch in” manuales que se hacían en
aquel entonces, que no es como ahora, que con Pro Tools, cortas y pegas
cualquier pedazo de música en cualquier lado. En esos días, se cortaba y se
pegaba la cinta literalmente! todo un arte en sí mismo. Por suerte teníamos a
Daniel Baez y a Walter Linás que eran unos capos en el tema.
"Hoy, a 26 años de ese primer ensayo, siguen apareciendo de vez en cuando, a veces metidas en composiciones de otro estilo, y a veces reggaes puros que grabo a las tres de la mañana cuando todos duermen..."
|
Gabriel- ¿Cómo hiciste el tema insignia Kongo Bongo? otras
composiciones
Gustavo- Ese
tema son de esos que salen de una, sin darle ninguna vuelta. Me empezó a sonar
en la cabeza ese riff; Kongo, Bongo yeah! Kongo, Bongo yeah!
Y son esas
cosas que te quedan dando vueltas todo el día. Después íbamos en el auto, empecé
a cantar eso, todos me siguieron, después le escribí una letra, y el resto es
historia. Yo soy compositor desde que agarre el piano a los 6 años, y cuando empecé
con el Kongo, las composiciones reggae empezaron a brotar por todos lados. Hoy,
a 26 años de ese primer ensayo, siguen apareciendo de vez en cuando, a veces
metidas en composiciones de otro estilo, y a veces reggaes puros que grabo a
las tres de la mañana cuando todos duermen.
8- Primer verano en Punta
del Este…
Gustavo- Hubieron
tantas actuaciones que realmente ni me acuerdo cuales fueron las primeras de
Punta del Este. Pero si me quedaron marcadas muchas en varios lados: en Minas,
que nos fuimos todos en la Combi de mi padre, en el acto de Pinchinati con
miles de personas, en Las Piedras, que tocaba Níquel también, en El Circo de
Montevideo, en la Garota de Pocitos, en el Teatro de Verano, varias actuaciones
en la tele, incluyendo el programa “Domingos Uruguayos” que no me olvido más,
porque no nos dejaban tocar en vivo, nos obligaban a hacer playback. El cable
de la guitarra del Chole estaba enchufada a mi teclado en vez de al equipo de
guitarra!, ya hacer playback era patético para nosotros, y encima de
todo el ingeniero de sonido del canal comete un error al poner la música, y
quedamos todos petrificados, porque pusieron el final del tema que acabábamos
de “tocar”. El locutor del programa tuvo que pedir disculpas en cámara, y
explicar que en la tele se hace playback, pero lo peor vino enseguida después,
que pusieron el tema Kongo Bongo, y ahora los cientos de adolescentes que
estaban en el estudio que no tenían ni idea que estábamos haciendo playback, y
vibraban a los gritos con la banda con el tema anterior, ahora si sabían! Y
ahí, con un nivel de energía cero, con el público traicionado, sin contar la
audiencia de la tele, que serían varios miles de personas, ahí nos largamos a
hacer playback de vuelta. Tragicómico!
También me
acuerdo del toque con Banana Pueyrredón en Piriápolis, con Tinelli en Punta
Gorda, la fiesta de la revista “Ratas y rateros”, donde se armó la gorda cuando se empezaron a pelear
algunos miembros de “La brigada Destroy” que estaban entre el público, y
nosotros salimos corriendo preocupados por nuestros instrumentos! En fin,
tantas memorias y anécdotas dignas de un libro!
Me encanta
esta oportunidad que armaste, de contar un poco de la historia, para quede
grabado aparte de nuestras memorias.
9- ¿Algo más?
Gustavo- Yo
diría que el Kongo me enseño muchas cosas, especialmente el funcionamiento de
una banda, el hacer un grupo y sacarlo adelante con todas las cosas que trae,
aparte de conocer a personajes que marcaron mi vida, vos, el Chole, el Apagón,
Mendive, el Pájaro Ogara, José Pedro Betancourt Cacho, Arys Silvano, Álvaro
Fenocchi, Andrés Pérez, Rúben Otonello, el Jamaica, Marcelo Garcimartin,
Marcelo Cazet, José Acosta, Mariela y muchos más que pasaron por el Kongo
cuando yo estaba.
10- Y
para vos el mejor centro: la importancia de estudiar.
Gustavo- Siempre fui un obsesivo con estudiar música,
y lo sigo siendo. Lo que me empezó a pasar con el Kongo, era que ensayábamos
tres veces por semana, tocábamos y siempre estábamos metidos en algún toque, o
promocionar, que al final me sacaba el tiempo que yo quería, y necesitaba estar
estudiando.
"Siempre se puede seguir estudiando, y perfeccionando..."
|
Más o menos tres años después del primer
ensayo, decidí dejar la banda en 1992, y me metí a estudiar a full, hasta que
en 1994 me fui a seguir estudiando en la Berklee en Boston. 21 años después de
irme, sigo con esa inquietud de seguir estudiando. Esto no termina nunca, y en
cualquier disciplina musical, siempre se puede seguir estudiando, y
perfeccionando.
Gabriel-
Me voy a tomar la libertad de contar una anécdota al respecto. Salíamos de
tocar en un boliche a las cinco o seis de la mañana. Yo me iba ya a dormir, y
vos aferrado al teclado me decís. ”Demente, me voy a casa que tengo unas
melodías que estudiar, tengo
que estudiar, tengo que estudiar.”
Links







No hay comentarios:
Publicar un comentario